Las comidas de la selva
Para 1988 ya eran expertos en cazar y en sobrevivir en la selva o en el bosque cuando de camping se trataba. Jacobo Pinares adquirió una carpa de la flota mercante, de varillas de fibra de vidrio y en forma de iglú, que era una novedad en la época y que lo acompañó por muchos lados y años, se dotó a sí mismo de cuchillos y navajas, encendedores, morrales y ollas especiales para acampar. Nada le faltaba; aprendió a improvisar hornillas y a montar carpas de todo tipo, a hacer zanjas para el agua y aprendió muchos nudos y maneras de iniciar un fuego, aunque siempre llevaba fósforos, candela, mechas, piras y una bolsa con "icopor" derretido en gasolina que era un excelente combustible. En su morral cada bolsillo estaba marcado con un símbolo de acceso rápido y directo; una cruz para los primeros auxilios, aunque sabía perfectamente la medicina de la selva: tomates, carbón y fango. De plantas nunca pudo aprender algo, aunque se lo propuso; un fuego para los materiales de chispa y...