Bachillerato recargado
Jacobo Pinares terminó el bachillerato de 17 años y no sabía que más hacer, al terminar dio una vuelta por el país buscando unos documentos para una herencia, pero al regresar se encontró con un vació sin llenar, además recordó que no podría volver al colegio porque ni a recoger el diploma pudo ir. Aún les faltaban firmas y se usaron para la ceremonia pero se devolvieron y había que reclamarlos firmados unos días después. Jacobo Pinares no fue, envió a un tercer elemento, claro, Carlos Arturo Pataquiva que tenía la sonrisa y el don necesario, hizo ese trabajo sucio. Fue allí donde se le ocurrió que el no necesitaba volver al colegio de siempre, que podía volver a un colegio cualquiera. Recordaría ese sueño recurrente en la universidad y en el Alzate Avendaño, sintiéndose en 10° u 11° y sabiendo que ya se había graduado tiempo atrás, hasta pensaba que esa era la facilidad que tenía para el estudio. Regresó a su barrio y buscó un colegio nocturno, inventó una excusa para no tener docume...